Jun 02 2008
Antes y ahora
Antes lo ideal para mí era por la mañana, entre las ocho y las nueve y media como máximo, hacer todas las gestiones del día con buen talante, presentar facturas, pagar, llevar al contable, ir al banco a poner o sacar, aclarar por teléfono con proveedores, etc.
El resto del tiempo, mañana y tarde, para atender amable y disciplinado a los clientes en el mostrador, vender y empaquetar o realizar las gestiones oportunas con sus encargos y demandas, cambiar pilas a sus relojes por ejemplo, o enviar al taller del orfebre o al engastador.
Ahora lo ideal es hacer lo mismo en la primera hora y media, con otro orden de obligaciones, menos profesionales y más domésticas, y el resto del tiempo sentarme a escribir o leer, sin tener que atender ni hablar con nadie.
Ahora con un bolígrafo ante un folio en blanco, o con el teclado ante una página abierta, soy feliz.
Entre las historietas que me rodean, las que yo mismo escribí a lo largo de años bien en papel bien o en documento de word, siento un poder interior que me empuja a quedarme haciendo lo que hago disfrutando de aprender y escribir y leer. Pensando en que en algún momento podré mejorarlas o terminarlas y editar.
Después de las nueve y media como digo, hasta las dos dos más o menos, lo ideal es no hacer nada más que eso y ser feliz.