Ene 09 2009
Un tema de repostería.
Desde el día uno de Enero hasta ayer hice siete bizcochos, cuatro de ellos con cuatro huevos cada uno y los otros tres con el doble, ocho huevos por cada (además cien gramos de azúcar más otro tanto de harina para los de cuatro y el doble para los otros y un poco de ralladura de limón).
Me salen buenos, “muy buenos” dicen los que los han probado, pero ya no me fío de nadie ¿No lo dirán para animarme y que de vez en cuando les regale uno?
El caso es que mi hijo mayor, el que vive independiente, tiene cinco gallinas y de tarde en tarde viene con los huevos que ponen; los trae en una bolsa de esas que dan en los supermercados, y los deja encima del banco de la cocina: ” Toma, ahí tienes huevos” me dice; la última vez que trajo, anteayer, habían dieciséis. Naturalmente yo los recibo de buena gana.
Aún así el primer día del año salí a comprar dos docenas (en un supermercado que abre todos los días) con los que hice los cuatro primeros, para regalar, y otro para comer en casa (éste de ocho). O sea, me pasé la tarde en la cocina; batí veinticuatro claras a punto de nieve, y veinticuatro yemas hasta dejarlas blanquecinas y espumosas mezcladas con el azúcar, y me tocó estar al tanto del horno más de cuatro horas. Cada uno de ellos está dentro (a ciento ochenta grados) entre treinta y cinco y cuarenta y cinco minutos.
Todos los amigos a los que les llevé el regalo (el mismo día repartí tres y al día siguiente uno) me dieron las gracias, y dijeron que cuando lo probasen me harían saber qué les pareció. Resumo: en un par de llamadas recogí un puñado de halagos que en principio creí. Otro me las dio en persona con una agradecida sonrisa ” Muy, muy bueno” dijo, y también le creí. Y otro no dijo nada porque se fue al extranjero y quedamos que ya me diría algo, cualquier de estos meses o en Pascua.
Ahora bien, sabiendo que aún queda más de medio bizcocho de los grandes en casa y que es el segundo del año que empezamos, contesten: si hasta ayer hice siete bizcochos, nos comimos uno entero, queda medio, y regalé cuatro ¿Dónde está el bizcocho que falta? Y una cuestión más: sabiendo que de la bolsa de plástico que trajo mi hijo con dieciséis huevos tomé ocho para elaborar el último ayer, y que no hemos comido ninguno estos días, ni pasado por agua ni frito ni en tortilla, digánme ¿Cuántos huevos tenía el día treinta y uno antes de empezar con la mandanga? Y por último ¿Cuántos quedaban hoy antes de empezar a cenar?
Y para terminar el tema si me lo permiten una sugerencia, casi recomendación: aunque les resulte fácil ponerse con ellos, y les salgan buenos…Háganme caso, no regalen, no mal acostumbren a sus amistades a recibir bizcochos, más bien, enséñenles a hacerlos. Se lo dice un bizcochero.
Solución a las preguntas:
1) .plástico de bolsa la en dejó me que huevos los de cambio a hijo mi llevó lo se falta que bizcocho único El.
2) .anteayer chico mi trajo que los de sobraron que ,ocho otros quedaban cenar a empezar de antes ,hoy ; (desaparecido supuesto el) sexto el hacer para faltado hubiesen me modo otro de ,asunto el con empezar de antes huevos ocho Habían.


