Entradas para la categoría 'Diario'

Oct 01 2008

Mañana

Publicado por Ciertamente en Diario

Mañana temprano viajo a Londres en avión, para visitar a mi hijo que trabaja allí, y regreso en cinco días, ése es el plan. Sé que no hay nada relevante en ello, lo único trascendente es que llevo mi caso entero dentro, conmigo…Si me pasase algo, un accidente, no sé qué sería de él…No estaría bien que quedase mal parado…

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Sep 28 2008

Allí dentro

Publicado por Ciertamente en Diario

Antes de entrar en el portal apuro las últimas caladas, busco el paquete de chicles en el bolsillo izquierdo del pantalón, de “Hierbabuena, sugar free”, que siempre llevo ahí, pongo uno en la boca que los dientes pronto se encargan de aplastar, primero despacio, y después hasta tocarse los marfiles de arriba y abajo los molares, y abro la puerta que da al zaguán interior, la escalera y el ascensor. Subo a pie porque es el primer piso y en lo que tarda el ascensor en llegar si lo llamo, ya estoy arriba. Abro la puerta de madera con la larga llave terminada en una anchura con dientes que parece el perfil de una ladera en cada lado, sube, quiebra, baja, se inclina, y vuelve a subir y bajar, todo tallado en un perfil plano, y abriéndola entro y qué encuentro…Lo de siempre, lo conocido y acostumbrado, mi casa. O están o después llegan, mi familia.
Estaba en mi calle, en mi acera, me entretuve en apurar el cigarro. Mi auto lo aparqué allí mismo, frente a la entrada sin puerta del portal, cerca de una palmera que va creciendo. Allí dentro está la puerta por la que llegué al interior, con mis llaves naturalmente. Con mis dos necesarias llaves, a mi casa.

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Sep 27 2008

Cuando llega procuro ir y estar

Publicado por Ciertamente en Diario

El último año que estuve trabajando con horario fijo me parecía que llovía desde las nueve o las diez de la mañana, hasta la una o las dos. Justo en mi horario laboral. Recuerdo que me enfadé alguna vez con ella
-    ¡Caramba¡ Cuando puedo ir yo a estar contigo ¿Te marchas? Toda la mañana aguacero y ahora que termino y puedo quedarme sólo dedicado a ti ¿Te arrasas?
A veces amanecía lloviendo, el cielo encapotado de espesas nubes grises y negras, soltando aguas por momentos torrenciales, y copiosas durante toda la mañana, hasta que al acercarse el medio día de pronto escampaba. Le tuve una espina a esos días.
Ahora estoy esperándola sin apremio ni urgencia, ni horario. Cuando llegue y empiece la descarga iré a la montaña, tengo todo preparado, a sentirla entera.
No importa que ella sepa o ignore, que me atienda, o considere cuánto la amo.
Esa es la inocencia de éste amor, en secreto lo creo y no me importa lo que piense cada uno, tengo fe en que ella también me ama, creo en su amor natural por mi. Aunque parezca que lo calla.
Aquellos años naturalmente nos encontramos muchas veces por la noche, con tiempo disponible, y sentíamos lo mismo, ella llegaba y yo estaba allí para recibirla, por los senderos en medio del monte, como una criatura en vigilia por sentirnos, y tocarnos, o saborear, o bendecirnos.
Yo digo que ambos gozábamos en cada encuentro, y después cada uno seguíamos nuestro camino, hasta la próxima.
Alguna vez he viajado cuando ha estado cerca y la he necesitado, pero fue excepción, una temporada opaca de primavera seca y verano caluroso, sin chubascos meses y meses, que necesité ir a buscarla porque tardaba en venir y me sentía intranquilo. Pero en general su naturaleza está unida a la mía de forma que la tardanza siempre se compensa, y resulta positiva.
Es otro de nuestros secretos.

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Sep 26 2008

Hoy llueve

Publicado por Ciertamente en Diario

Hoy llueve y mientras lo hace la tierra se empapa de agua pura y limpia, y las semillas dormidas despiertan, quizá germinen.
Llevaba meses sin llover, y anteayer empezó a rodar en el cielo una borrasca que durará varios días según el parte meteorológico. La previsión es que mañana lloverá y pasado también. La semana próxima dicen que llega otra, otra masa de aire frío que se juntará con una de aire caliente del mediterráneo, y formará chubascos, y de nuevo aguaceros.
El líquido imparable lo recorre todo antes de llegar al mar. Aquí lo tiene cerca, llega pronto y rápido por las calles en riachuelos paralelos, y por los barrancos de las montañas directamente al mar, o por el río cuando llueve mucho llega abocado a desembocar.
Hay ríos subterráneos además, muchos, que nadie sabe por donde discurren, apenas alguno conoce dónde nace o donde llega alguno de los incontables lechos horadados a fuerza de cientos de años y lluvias, millones de lluvias.
Cuando salgo a caminar llevo chubasquero y pantalón de agua, y botas hasta poco menos que la rodilla. Arropado por dentro y seco, mas mojado por fuera a toda la que cae y el casi metro cuadrado que ocupo recoge.
Algunas gotas entran y caen en la nariz o las mejillas, o las cejas, frías, inoportunas, y bienvenidas. Otras entran por la manga si levanto el brazo, y llegan hasta la espalda y la cadera si las dejo, si persisto y me compongo para que lleguen. La siento correr por el brazo y descender por el costado hasta la cintura, pero ya no es una, hay varias que bajan y se pierden cálidas.
Si no quiero, ni una llega al pecho a menos de un descuido, pero si insisto en protegerme, si me arropo y encojo el cuerpo como cabe, no entra ni una. Si es preciso me abrocho el cuello de la camisa al último botón y cualquier intento por penetrar queda frustrado en la lana o el lino. Si me asevero en ello no llegan ni a la garganta.
Los pájaros vuelan y los saltamontes en un descuido saltan, y las arañas no dejan la tela por ello, si cae bicho van prestas. Todos hacen lo que hacen lo que tienen que hacer y yo también, camino bajo el agua de lluvia seco y caliente. Piso los riachuelos y las piedras con tiento, esquivo lo que puedo las ramas si entro en pinares, o me rozo con los belloteros y las zarzas con mi pantalón y mi chubasquero de goma. Oigo en sonido rizado de las ramas resbalando sin arañar sobre la superficie lisa y tersa y continuo contento casi ajeno.
La lluvia mueve la tierra de afuera a dentro, la sumerge en si misma, lo de arriba lo conduce abajo, y a los que quedan lo devuelve arriba, bajo el sol, en forma de aire, haciendo cielo.
La lluvia.

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Sep 09 2008

En un rincón

Publicado por Ciertamente en Diario

Dentro de mí hay un folio en blanco en el que escribir.

Aunque me quitasen la ropa y en los bolsillos de la camisa o el pantalón se quedasen el bolígrafo y el papel doblado que siempre llevo encima, seguiría estando.

Aunque desnudo me pusieran y aún mirando no lo encontrasen, en uno de mis rincones tengo uno continuo. Es más, estoy acostumbrado, escribo sin nada en él cuando no tengo con qué; y ahí está cada vez, iluminado, terso, como nuevo.

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Sep 08 2008

Diario de aprendizje 1A

Publicado por Ciertamente en Diario

Mi maestro nunca dice  “Suelte usted ya lo que tiene que soltar” porque saben que los escritores nunca lo hacen.Tendría que decirme “Componga ya lo que quiere soltar”, y no lo dirá.

Sabe que es una conclusión a la que debo llegar por mi mismo, lo contrario significaría que mi madurez como artista escritor aún no ha llegado, y si es así, cómo me va a decir “Suelte ya lo que tiene que soltar”.

Lo que más me dice es “Estudie, trabaje, lea, fíjese, y escriba lo que quiera a mano suelta”, “…Cuando lo haga no nos explique nada, muéstrenoslo. Deje que leamos las entrelíneas, y lo que no está escrito…”

A veces creo saber porqué lo dice, porque soy abstracto y pareciese que mi realidad no es la realidad, y mis cuentos, no cuentos. Entonces con toda razón lo dice “Escríbame los detalles ¡Pero no me cuente su vida¡”, o “ Escriba su vida en diez líneas….Si quiere veinte…”

Y le entiendo.

Lo que me costó más entender fue lo que un día me dijo “Usted aún no sabe cómo escribirá, no puede saberlo…”, no lo entendí hasta que pasaron varios meses siguiendo con celo sus clases. Un día me di cuenta que él es el maestro y yo el aprendiz, al comprobar que efectivamente, aún no sé cómo escribiré, ni lo que escribiré. Fue mientras exprimía un limón para echarle las gotas al plato de arroz que iba a comerme. Pensé en él “Hay que echar limón –Me dije pensando que él lo diría- Si le gusta el sabor ácido tiene que echarle unas gotitas…”. Desde entonces cada vez veo más, entrelíneas magistrales, leyendo a los grandes, que no sé cómo lo haré, cuando lo haga, pero que le pondré lo que de verdad me guste. Como si fuese a comer. Si me gusta, parte de la preparación será ir al limonero de la casita, y elegir uno.

Cuando nos veamos se lo haré saber con los trabajos que le lleve, haré que note el esmero, la caligrafía, la puntualidad; le mostraré la goma de borrar gastada, la carpeta pese al uso ordenada, los textos rotulados de fosforescente, en distintas tonalidades, sobre los textos de los grandes, señalando en ellos partes del cuento. Personajes, escenarios, trama, argumento, cuando se describe a sí mismo el narrador y cuando y cómo a cada uno de los personajes, etc.

En quince minutos entenderá que entendí buena parte de lo que tenía que entender. Él de inmediato se dará cuenta que hice los deberes. Tal vez me felicite, y entonces continúe enseñándome

-¿Dígame, ahora qué quiere escribir? Tal vez me pregunte y, en ese caso, conteste

-Lo que quiera escribiré…Lo que me diga…

-….Bueno, pues…Empiece a soltar”

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Sep 06 2008

Posible Gota fría.

Publicado por Ciertamente en Diario

No sé si ir la semana que viene a Inglaterra.Quizá aquí llueva, y me gusta estar si llueve. Más si llueve mucho. Será luna llena y tal vez lo haga. Hace más de tres meses que no cae una gota, y el sol aprieta y calienta.

Las nubes estarán a altas temperaturas. Si llegase una masa de aire frío, habría lluvia torrencial.

Aún no he reservado vuelo

Mi hijo va a quedarse una temporada, si voy es para acompañarle y volver.

Pero si aquí llueve y en la capital de Gran Bretaña no ¿Qué pasa?

Entre posible lluvia aquí o ir a Londres con mi chico a pasar dos noches, no sé escoger ¿Y si llueve a mares y el río se desborda estando yo volando? ¿Y si voy a final de mes?

Si acaso, hoy es Sábado, reservaré billete el Martes, para viajar Miércoles o Jueves, y regresar Viernes o Sábado, por si hay gota fría.

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