Entradas para la categoría 'Cuentos paranormales y anticuentos'

Abr 13 2008

Algunas soluciones, anotación breve.

Por si alguno sufre similares temores a los míos escribo esto, por si le sirve el modo en que yo he resuelto algunos de ellos.

            No me dan miedo los árboles o las piedras, ni las hojas secas caídas en el suelo. Ni los arbustos ni el aire, ni la tierra ni el agua.

            Lo que me da miedo es la variada fauna dañina escondida en los troncos o las ramas; oculta bajo las piedras o suspendidos en el aire como muchas arañas o larvas.

            La incontable variedad de bichos mal intencionados que pueblan el globo terráqueo. Esos me dan miedo.

            Si me tumbo en la tierra a descansar pueden venir andando o rastreando a buscarme y dañarme, o al menos molestarme. O el aire empujarme un arácnido que me caiga en la cara o el cuello, con intención de picarme y dejarme su veneno en la sangre a ver si rabio. Tal vez una avispa. Si me quedo dormido y no lo advierto quizá venga una a ponerse sobre mi oreja que también está al descubierto, y por su mal instinto me hinque con fuerza su aguijón.

            Esos miedos no me dejan estar tumbado, tranquilo, descansando.

            O si viniese un perro salvaje malévolo, encontrándome tendido sería presa fácil, no tendría tiempo a oponer resistencia. Antes de que pudiese incorporarme ya estaría mordiéndome feroz con sus dientes y sus colmillos afilados, quien sabe si la nariz, o las mejillas o el cuello, oliendo la sangre y con sus ojos de asesino mirándome.

            Yo no puedo quedarme tranquilo tumbado como otros son capaces de hacerlo. Entre mis colegas y amigos muchos lo hacen, y me reprochan los miedos “ ¿ los bichos te dan miedo?, ¡ los bichos no hacen nada, huyen¡ - dicen valientes - ¿ pero qué dañó te hará una araña, hombre?”, terminan mofándose.

            Muchas veces me parecen tan cretinos como los bichos y los animales, o peor, mucho peor. Con solo palabras pueden reventarme; darme celos o envidia; burlarse sin disimulo de mis errores, hacerme sentir vergüenza o como digo, mofarse de mis miedos.

            Solo los árboles no me dan miedo, ni las rocas, ni la tierra en sí misma, ni los arbustos, salvo que en ellos se esconden pequeñas bestias dañinas.

            Tanto si salgo de casa como si me quedo y abro la puerta cuando llaman, estoy en riesgo.

            Hay muchos que te llaman amigo sin serlo. No deberían usar ese calificativo. Deberían de llamarse aunque sea largo el nombre y compuesto “tencuidadoconmigo”, todo junto. Y saludar algo así, cuando los vemos de vez en cuando:

            -Hola, soy Tencuidadoconmigo, ¿Te acuerdas de mí?, ¿Cómo estás, cómo van tus miedos?

            El planeta es inseguro. El mar traidor. Cuando quiere, cualquier tarde, empieza a moverse y levantarse sin avisos ni señales; antes que caiga la noche sus olas pueden impedir volver a puerto a navegantes, o hacer que encallen en el intento; o salir de la cueva o gruta a los habían ido a descubrirla. Cuando se quieren dar cuenta el nivel del agua ha subido y las olas golpean con fuerza la ladera por la que con facilidad descendieron. He conocido más de un caso en que unos murieron ahogados o reventados contra las piedras, sin poder escapar de la gruta en la que estaban, a la que tranquilamente habían llegado.

            También le tengo temor al mar y me cuido de sus tenebrosos engaños. De su aparente inocencia.

            Siento pena a veces y me salen lágrimas cuando me pienso tan débil y tan indefenso ¿dónde estaré seguro?

            He pensado irme alguna vez al desierto a estar tranquilo y sereno pero me ocurre lo mismo, no puedo fiarme de las malvadas arenas, no puedo dormir sabiendo que puedo quedar durante el sueño sepultado bajo un alud o una duna. Las serpientes en el desierto dicen que son mortíferas. Y además no habrá nadie a quien pueda pedir ayuda.

            No puedo fiarme de nada. El peligro entonces no es estar solo con mujer u hombre, es la misma creación entera.

            Para zafarme de los bichos, como indicaba al principio, he aprendido a colocar una lona grande el doble que yo en ancho y largo, para tenderme sobre ella; los animales no entran, además, por los cuatro bordes aplico un repelente que a los humanos no puede afectarles. Con gorro y gafas, la boca cerrada, inspirando suave y expulsando fuerte, consigo quedarme tendido un rato.

            Para los felinos y caninos también tengo algo. Unos cebos de carne envenenados. A criterio coloco seis o siete, en un radio de treinta metros alrededor de donde voy a tenderme. Estoy seguro que si se acerca alguno antes de llegar a mi comerá el fácil y oloroso bolo apetitoso. El veneno será fulminante. Se acabará de inmediato el riesgo.

            Y con los humanos, siendo relativamente fácil convivir, la única precaución que tomo es no dejarles entrar más allá del cerebro o el salón; jamás hasta el corazón o la alcoba.

            Y eso en la mayor parte de las ocasiones es suficiente.

            Es lo que quería compartir, por si les sirve para librarse de algunos de sus propios temores.

            Una lona como dije de tres por tres, el repelente contra insectos, los cebos envenenados, y no fiarse de nada ni de nadie o casi nadie, son los remedios que utilizo, con éxito, para librarme un poco del mundo, y poder descansar algún rato tranquilo.

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Abr 04 2008

Defensa

“…Si no tuviese nada que decir no lo diría…pero es que me gusta tanto decir y nombrar y relatar y explicar que…si no me dejan ¡me muero¡”, se defendía el pobre loco que no dejaba de escribir sentado en una silla en una mesa del manicomio; sin saber a veces ni lo que escribía…

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Abr 03 2008

Probabilidad

Me podría enamorar de ti hasta la locura, te aseguro que sería capaz de amarte hasta dar mi vida por ti. Podría jurarlo con sangre, cortarme uno de los cuatro dedos meniques, el que tú eligieses.

Pero no te alarmes, es fácil que no haya lugar. Poco a poco te iré presentando a mis amigos y conocidos, colegas y vecinos, y es probable que alguno te guste más que yo. Siempre hay unos cuantos que gustan más. Valientes y fuertes, amables y rudos justo lo que gusta a muchas mujeres. Incluso alguno tiene una letra más inteligible y seductora que la mía.

Tal vez también te ocurra, en algún momento los desearás y me daré cuenta, siempre estoy atento, intuyendo y advirtiendo el mínimo detalle.

A partir de ahí no tendrás que preocuparte por nada como te dije; será el principio del fin; comenzaré a dejar de amarte y desde luego, no daré demasiado por ti.

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Abr 01 2008

Pequeño relativo

Lo cierto es que ocupo poco, soy más bien pequeño, quizá el volumen no sea superior a cero veinte, un quinto de metro cúbico. En cuclillas apretado, seguro que menos.

En una veinteava parte de metro cuadrado quepo perfectamente derecho. En cuarenta metros cuadrados vivo amplio, como un dios.

A veces lo lleno todo, mejor dicho, lleno todo de mí, lo que alcanza mi vista lo hago mío, y allí donde no veo, tengo posesiones lejanas. Exagero, por pequeño me gusta ser todo lo extenso posible, y lo consigo; me genero en poco espacio grande y creador. Todo inunda y conduce a mí, yo abarco todo. Créanme, tanto tengo de diminuto, tengo de inmenso.

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Mar 25 2008

Locura de amor

Locura de amor a la que pocos responden porque pocos pueden responder. No hay cuerda que atravesar de un lado a otro, ni pértiga que llevar, no hay temor a caerse y desaparecer por perder el equilibrio, ni que hacer malabarismos, todo alrededor es ganancia inmóvil.

Locura que pocos comprenden porque pocos pueden comprender…nunca hay nada que perder, solo y siempre beneficios y suertes, ¿quién podrá contestar, quién entender?…

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Mar 23 2008

Colocar manzanas

Colocar manzanas a pares en los cruces de caminos y cada tanto en los márgenes, sobre las piedras, alternando derecha e izquierda a lo largo de kilómetros.

Verdes y coloradas, de piel rugosa o suave, no importa mientras estén maduras, jugosas y dulces, abundantes de zumo y nutrientes.

Ponerlas para alimento a los caminantes, que encuentren en ellas para el paladar sabores y alivio al hambre; que al olerlas, una u otra, les llegue la misma idea: “ saludables”

Para niños y adultos sin distinción, para pobres o ricos, para generosos o avaros, a libre albedrío para el que las quiera.

Cada día un puñado, unas horas de andar para ir y volver a colocarlas de dos en dos, o de tres en tres, durante un tiempo sin medida convertir deseos en realidades.

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Mar 21 2008

Hombre insatisfecho

Tiene manos de hombre, uñas, piel, bello, huesos, nudillos, arterias, venas, tejido nervioso, y así todo lo demás como cualquier otro. Nadie puede dudarlo, es un hombre completo.

Pero insatisfecho con serlo, ” ¿ De qué me sirve ser hombre si la muerte, la aniquilación inevitable, está esperándome como destino invariable? -se pregunta - ¿ De qué me sirve la grandeza de mis sentidos, que orgullo tengo en ellos? - y se asevera- …tan pronto estarán relegados a la nada, que no encuentro de que gloriarme y satisfacerme…tan fugaces. Mirándose las manos se contesta ” qué lástima de hombre…que pronto terminará todo…”

Como si serlo no fuese suficiente.

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