Sep 13 2009
Brindis
En una de las bodas en que convirtió agua en vino exquisito, cuando se habían bebido el regular, se le acercó uno de los que había borrachitos, y por detrás según llegaba brindó levantando la voz:
- ¡A tú salud, Jesús¡ ¡Esto es buen vino! Dando un sorbo al cuenco recién servido.
Le puso una mano en el hombro, se arrimó a su oído derecho, y le preguntó:
- ¿Dime la verdad, ¿Tú qué practicas?
- La compasión amigo - Le contestó el Mesías girado, viéndole el perfil- ¿Qué te parece? .
El borracho se quedó unos segundos mirando al suelo y de repente se irguió, atrasó un paso y levantó la copa hacia él, haciendo un guiño:
-¡Brindo por ello¡ Y se bebió lo que quedaba .
- Acércate – Lo llamó Jesús y aquel se arrimó de nuevo
- Hay un fuego superior al del vino, el del espíritu; y una compasión mayor que la del licor, la del alma ¿Entiendes?
- No, no entiendo mucho.
- Acuérdate del brindis, y de mis palabras…Quizá lo entiendas.
- Me acordaré de ti, seguro… – contestó sin dejar de mirarle; le dio dos palmaditas en la espalda, y se marchó sonriente a por más.
Jesús miró a su madre sentada a su izquierda, sonrió, y volvió a mirar a los que festejaban y danzaban alegres al son de timbales y cítaras.