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Sep 08 2009

El reino de los cielos

Publicado por Ciertamente at 18:19 en minicuentos

A mis hijos les gustan las hamburguesas, les gustan mucho, y yo también me las como enteras, como ellos, con patatas y Ketchup.
Una temporada salíamos casi todos los fines de semana a comernos una, en Macdonals o en Burguer King, admitiendo la calidad de los alimentos. Y entre semana alguna vez se encaprichaban y cogíamos el coche, siempre estaba a punto, y nos llegábamos para cogerlas, traerlas a casa, y comerlas ante el televisor viendo una película. Ellos estaban contentos, y su madre y yo también.
Fueron buenos tiempos pero cambiaron. Perdí hacer horas extras en mi trabajo; bajaron las rentas que percibíamos de herencias; y las necesidades de los chicos empezaron a ser más costosas ¡ Ellos crecían!: sus ropas, (pantalones, camisas, camisetas, anoraks) y calzados eran más caros, y los libros que necesitaban, y las actividades extraescolares y, además de lo ajeno a ellos, sus gustos también cambiaron: querían de vez en cuando un disco, o un cartucho para la game boy, o una nueva consola; necesitaban tinta para la impresora, un instrumento musical (más que una flauta, una trompeta y un teclado), y una bicicleta más alta: las rodillas les rebasaban la cintura cuando pedaleaban.
Tuvimos que cambiar el hábito de las hamburguesas y un sábado por la tarde hablé con ellos para explicar y dejar las cosas aclaradas:
“chicos –les dije- en adelante papá no puede gastar tanto en salidas por hamburguesas. En adelante iremos si queréis, una vez al mes. Y eso sí, las comeremos donde queráis vosotros. He encontrado otro sitio donde las hacen buenas, las sirven con abundantes patatas, y la cocacola la sacan en bote y un vaso de cristal para beberla. Si queréis podemos variar los sitios de comerlas”
Dijeron “Bien” sin más, e insistí: Un al mes: “Bien papá”.
Y para que entendiesen mi inteligencia paterna les informé añadiendo:
“Podemos ir cuando queramos, eso sí. Si un mes queremos dos veces, al siguiente no iremos ninguna; y si queremos estar tres meses sin ir, después tendremos cuatro seguidas, en verano por ejemplo, o en invierno, o dos y dos. Y si queréis, podemos guardarnos el dinero de las hamburguesas y comernos un filete, un arroz…O cualquier otra cosa.”, “Vale. Vale papá. Bien”, contestaron mirándome sentados en el sofá esperando que terminara, y entonces callé.
Me di cuenta (gracias precisamente a la inteligencia paterna) que los ilustrados perfectos eran ellos, y no yo tratando de explicar que lo soy, y que ellos también podrán serlo.
Una cada mes, estaba claro ¿Acaso importaba cuándo o dónde la comiésemos?
Fuimos muchas veces, improvisábamos sitios, buscábamos, conjugábamos nuestros olfatos, e íbamos donde nos parecía agradable y limpio. Y nos sentábamos a comerlas.
Ellos se reían, se reían de muchas cosas,  de casi todo ¡Del mundo!, y me hacían reír a mí, que de vez en cuando les recordaba que con los cubiertos no se juega.
Reíamos las hamburguesas, los filetes, las ensaladas, los postres, incluso las croquetas de bacalao que alguna vez comimos.
Y al final me di cuenta: sin duda, de los que son como niños será el reino de los cielos.                                                                     10 05 09

4 Comentarios to “El reino de los cielos”

  1. TuSeguidorael 10 Sep 2009 a las 0:10

    Pues que te hagan un huequito los niños que te lo mereces. Abrazote.

  2. Ciertamenteel 10 Sep 2009 a las 18:40

    Seguro que sí, que hay sitio para muchos.
    Abrazote

  3. TuSeguidorael 12 Sep 2009 a las 20:05

    Para muchos…muchos…tampoco, entonces dejaría de ser huequito y volveríamos a vernos todos en masa allí. Abrazote.

  4. Ciertamenteel 12 Sep 2009 a las 22:30

    Vale pues…Máximo aforo diez, o 20…

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