Ene 20 2009
Ella sonríe sentada
La chica del supermercado se sienta a veces en el murito blanco tiznado, cerca de la entrada y de los carros encadenados, pantalón azul marino y camiseta roja, a echar un cigarro, mientras toma el sol, que también es de ella.
Los clientes cada uno mete el suyo extrayendo la moneda, o poniéndola lo saca, antes de volverse hacia el auto o entrar por su compra. Antes o después de extasiarse en las estanterías, desde el tobillo hasta el brazo alzado, de las galletas: redondas, ovaladas, cuadradas, rectangulares; con miel, con chocolate, con fresa y chocolate, integrales, con fibra, enriquecidas, caseras, crujientes, hojaldradas, con coco, etc; o las magdalenas y bizcochos variados; o la de los zumos, o los lácteos, o las frigoríficas de yogures o mantequillas…Etc.
Cada uno a la suya recobrando el sentido de las cosas por lo que dicen las etiquetas, recobrando los principios del mundo allí inmersos, entre otros semejantes, también adentrándose en el misterio de la luz y el silencio, el susurro o el ruido, de los pasillos llenos de alimentos y complementos. Centrados en lo que puede ser suficiente y lo mejor.
Sonríe saludando, cuando alguien al salir o al entrar la mira tragar y echar el humo, sonríe dejando ver sus dientes blancos.
Me ha encantado.
Gracias por la visita Estelle ¡Y suerte con tu libro¡
Con esta descripción haces un bello retrato colorista. Me encanta. Abrazote