Nov 19 2008
Ella responde
Con tono suave la llamo y me oye. Si estamos acostados, o dormida en sueños, o entrando en el colegio, o a media mañana en la cocina, si digo “Alma” se vuelve y mira sonriendo.
Si me despierto de madrugada y con voz floja la llamo, me escucha. Hace un giro, un movimiento y contesta “¿Qué?” yo digo “Nada. Un beso” y continúa durmiendo.
En sueños también, si la veo la llamo, y mira hacia donde estoy “¿Qué?” pregunta, y yo contesto “Nada. Quería saber que me oías…” dejando que todo transcurra.
En el barullo del colegio, cuando los niños entran, poco después de las nueve, en medio de la algarabía, la llamo y en un instante se vuelve “Qué, ya nos vamos…ven” dice. “No hay prisa, te espero” respondo.
O en la cocina, si le digo “Alma. Dame un beso”, hace un alto olvidando el quehacer, y toma con las manos mi cuello para dármelo.
Muchas veces, aún así, en el desvelo, no digo nada por no despertarla, me quedo callado y le acaricio la espalda, o los brazos o el pelo, a veces rezando, mientras ella sigue durmiendo. Sé que si la llamo, si pronuncio su nombre, responde.
Precioso. Como me gustaría llamarme Alma.
Gracias. Sí.
Combinación perfecta….Tú y tu “Alma”. Perfectamente se adivina la sincronización entre “Ella” y tú. Puede verse como a has cultivado y la sigues cuidando, y la riegas, y la observas, y la mimas, y la acaricias. Por ello “Ella” te atiende, te mira, te siente, te habla…. te ama….la amas……te amas. Me encanta lo que has escrito.
Celebro que te guste, y sí, es un yo y tú envidiable.