Oct 31 2008
Erik Satie, petite ouverture a danser
Muy bien interpretado por Klangzauberer ¡Bravo muchacho¡
Oct 31 2008
Muy bien interpretado por Klangzauberer ¡Bravo muchacho¡
Oct 31 2008
Lanzo besos al aire, sé que es nada viento a lo sumo, invisible, apenas audible pero ¿A quién le importa que los lance, calle, habitación o montaña?
¿Acaso nadie, además de mí, celebra vivir?
Oct 31 2008
Príncipe que embelesas el agua del mar vertida en cántaros dorados, y mirándola la endulzas convirtiéndola en imperiosa voz de vida terrenal…
¡Ven. Ven ésta noche de lluvia a darme un beso de amor, remoto, que no termine ¡
Oct 31 2008
Esta mañana antes de salir de casa me he duchado y afeitado, limpiado los dientes, peinado y puesto gomina, para terminar vistiéndome con ropa limpia recién planchada, y conjuntado. Naturalmente me puse cinturón negro con zapatos de igual color, pero aún así, no me atreví a hacerme una fotografía para colocar en el blog. Ustedes disculpen.
A propósito de una recomendación que hace en su blog el poeta Francisco Cenamor respecto del mío, micaso, diré que en lo personal no hay nada que quepa destacar pero por dar un poco de información añadiré lo siguiente:
Soy varón, nacido en Málaga aunque siempre viví fuera, mido uno setenta y dos ( me midieron en la mili) y desde hace más de treinta años peso alrededor de sesenta y cinco kilos. Pelo negro, ojos castaños, y piel morena, y sí, llevo medio siglo en el mundo.
Mi actividad literaria, perdonen, mi vicio por escribir, viene desde la adolescencia si bien nunca he tenido una proyección exterior, y tampoco profesionalmente me dediqué a ella. Desde joven escribía para poder vivir medianamente saludable. Si tuviese que decir la razón por la que siempre necesité escribir diría que lo hice para sobrevivir. Sin escribir ¿Qué sentido tiene vivir?
Y bien, agradezco al poeta que me haya dedicado un espacio en su blog y además me haya recomendado.
Otra cuestión es que en esa recomendación alabó las etiquetas del blog diciendo de ellas que están bien diseñadas y dispuestas, pues bien, aunque los títulos y todos los textos son de un servidor, el montaje de la página es de un colega Pau Iglesias, que tuvo la gentileza de componerla insistiendo en “Sencilla, sencilla” mientras yo asentía. Si hubiese tenido que hacerlo yo, puede que aún estuviese en ello.
Y nada más, gracias a los que entréis y ojala que disfrutéis, tanto de la música, el humor, o las fotografías, como de los cuentos, las inflexiones, y el resto de los textos.
Gracias y hasta siempre.
Oct 30 2008
1- Aluvión no es una alubia grande, si no que se dice de una avenida fuerte de agua.
2-Morirse de hambre no es tener mucha gana de comer, si no quedar inerte por falta de alimento.
3-Capitalismo no es una pretensión de hacer que todas las ciudades se conviertan en capitales de provincia, si no un sistema económico basado en el libre comercio, que permite legalmente a algunos amasar enormes cantidades de dinero aún a costa de empobrecer a otros.
4-Solidaridad no es sólo un sindicato polaco, si no también una actitud interior que lleva a una persona a ponerse en situación de ayudar a otra.
5-Movimiento de jefes de estado a gran escala no es una jugada de ajedrez múltiple de gobernantes, si no una reunión de los dichos para salvar intereses específicos del propio sistema económico capitalista.
6-Reparto equitativo no es lo que hacen los distribuidores de pan por las mañanas, si no una quimera que proponen unos pocos, generalmente pobres y desdichados, pretendiendo salir ellos o sus hijos de la desgraciada vida que sobrellevan.
7- Ágape no es una fiesta o banquete en el que se hinchan a comer los asistentes, si no un sentimiento profundo radicado en el alma y el corazón, mediante el cual el individuo deja de pensar solo en sí mismo, para pensar también en los demás.
Oct 29 2008
Hace unos cuantos años me metí en la compra de un piso, y naturalmente en una hipoteca, veinte millones en total incluido escritura e impuestos. Al año eso mismos pisos se vendían en veinticinco millones, dos años después en treinta, y dos años más tarde en treinta y cinco…la previsión era que pronto su precio serían cuarenta millones.
En cinco años se duplicó el precio de los pisos.
Además de creerme inteligente tenía la sensación de haber llegado al lugar adecuado en el momento oportuno. Me sentí satisfecho, casi alardeaba de haber conseguido ganar en cinco años lo que un operario ganaba en diez trabajando todos los días laborables sus ocho horas diarias; lo que me ocurría, sin duda, era maravilloso.
En la finca donde lo compré hubieron muchos que compraron varios pisos y los fueron vendiendo al poco, obteniendo importantes beneficios que reinvirtieron comprando otros inmuebles. El chollo, digámoslo así, era evidente, claro y limpio. Comprar a veinte millones y vender en poco tiempo a treinta. Además hubo quien compró a veinte y vendió a cuarenta, de modo que en pocos años hizo una enorme fortuna.
Pero al margen de esos especuladores ¿se les puede llamar así? Los que fuimos normales y compramos para vivir en casa propia sin más, tuvimos una suerte que otros, muchísimos otros, sólo soñaban.
En mi trabajo compré también mercancía a diez, pongamos por ejemplo, para venderla a veinte, cuando no a treinta, siendo además que quien compraba encontraba adecuado el precio. Volví a comprar a veinte y vendí pronto a treinta y cinco…el mundo, la vida, era maravillosa, casi a medida.
Hice viajes de turísticos, derroché, gasté incluso en lo que no debía, alimentando con abundancia algunos vicios que no diré, y por si faltaba algo, con sólo decir “sí quiero” tuve tarjetas de crédito, financiación para muebles, automóviles, electrodomésticos, etc, etc, etc. En una palabra, durante unos años, pedir era obtener.
Alguna vez miraba atrás, al sur, y veía cómo otros no tenían no ya comodidades, si no que les faltaba, no tenían, ni para comer, pero sin entretenerme ni distraerme de lo que el futuro me ofrecía, volví enseguida a mirar para delante, hacia el norte.
(Confieso que a pesar de ello la felicidad seguía siendo una carencia, pero sin llegar a ser meta porque…a pesar de todo no la siempre faltaba algo, o sobraba, de modo que llegué a pensar que la obtendría otro día, quizá cuando tuviese pisos que poder revender o alquilar…)
El caso es que sin haberme dado cuenta de lo mucho que tenía, y de la gran suerte que me respaldaba los días y los meses, o los años, pasaban como si tal cosa, como si de pronto no hubiese que preocuparse por nada ya que la vida y la sociedad en la que estaba me daba todo, sin demasiado esfuerzo.
No sé si tarde o pronto, el mundo empezó poco a poco a cambiar; se notaba entre una cierta abundancia, otra inequívoca carencia; la mayoría ya empezaban a dejar de comprar con aquella alegría primera y se empezaron a oír voces que hablaban de carencia económica, de que los dos sueldos de una pareja o matrimonio eran necesarios para llevar la familia adelante, y cuando uno faltaba ya no se podía continuar. Empezó a oírse que miles llegaban buscando cobijo y comida desde aquel mundo pobre y escaso, hasta éste abundante y rico.
Empezó a oírse que habíamos llegado a un meta, y que los negocios empezaban a ser más pausados, y los beneficios menos abundantes.
Empezó a sentirse que las obras, la construcción, y los trabajos relacionados estaban sobrados; claramente por encima de la demanda, la oferta. Empezó a saberse que en algunos lugares los precios ya no se sostenían y se dejaban de incrementar los beneficios.
Se oyeron muchos casos de codicia desmedida, o de fortunas desorbitadas hechas en pocos, muy pocos años, con mucha, despiadada especulación.
Empezó a saberse que los “normales” ya tenían la deuda, como si de agua se tratara, más arriba de la tráquea, cerca de la boca.
Y empezó a llegar la carestía y a verse que las compras, tanto de inmuebles como de mercadería doméstica, como de productos de consumo superfluos, descendían.
Yo mismo en mi negocio empecé a notar que las ventas ya no eran lo halagüeñas que antes eran, y que los bolsillos de muchos empezaban a estar vacíos.
La sociedad estaba cambiando. Una breve pausa decían muchos, tal ven un año de adecuación, y nada más, pronto todo volverá a ser como hasta ahora lo estaba siendo…
Lo demás llegó al poco. Los carteles de se vende empezaron a brotar como las setas en otoño después de la lluvia. Los descensos en las ventas, en general de todos los negocios y comercios, empezaban a sentirse de una manera más que sensible, notable.
Poco a poco pero sin pausa, la inercia seguía, y el descenso continuaba imparable señalando una línea roja inclinada como las cubiertas o tejados. En pocos meses la voz ya era de alarma pero no venía desde arriba hacia abajo, si no al contrario, de la gente normal subía hacia los que manejan la economía ¡No podemos comprar más, nuestros bolsillos se vacían¡ ¡ Antes de cobrar el sueldo está empeñado¡
…Ustedes saben todo lo demás, y yo también, pero a lo que iba ¿Acaso pensé que aquella suerte era necesario compartirla con quienes no me aportasen nada?
¿Acaso pensé en tener alguna consideración con aquellos que apenas podían comer arroz algunos días? ¿Me privé de placer o lujo para colaborar o ayudar a quienes poco o nada tenían? ¿Pensé en que mi abundancia era posible compartirla una pizca con los que nada podían?
Debería sentir vergüenza de lo que puedo contestar “Cuando me sobre más ayudaré …” solía contestarme
Queridos amigos, no pretende ser este escrito una evaluación moral ni sobre mí ni sobre mis semejantes. Si tuviese que señalar con el dedo a alguno, yo debería ser el primero sobre el que colocar el índice.
En realidad no pretendo nada en particular, y si de encontrar una moraleja o apuntar hacia un sentido se tratara, tampoco soy capaz de marcar o indicar hacia aquí o hacia allá.
Como dije, muchas veces miré atrás, pero mi inclinación natural es mirar e ir hacia adelante. Si hubiese una pregunta, si hay una pregunta que cabe hacerme, sería la siguiente ¿Cuál es el norte, cuál el camino para ir hacia adelante?
Se me ocurre una contestación primera e inmediata: terminar de pagar el piso lo primero, dejar lo que sobra y sobre todo los lujos y vicios, y después, cuando mire atrás, detenerme a reflexionar.
Amigos, queridos amigos que entráis a leerme al blog, salud y suerte.
Acordaos como yo, y alentaros, que comer, vestir y tener donde cobijarse es un derecho que no debería ser de unos pocos, si no de todos, y en cualquier caso, los que lo tenemos, por sólo eso, deberíamos estar contentos y satisfechos ¿Tal vez convendría, insisto yo el primero, recordar que hay un detrás, y reflexionar?
Oct 28 2008
Desde Cádiz una amiga ha enviado la siguiente receta:
Importantísimo para una buena cena: afable compañía, o mucha hambre, o ambas.
Si no se tiene mucha gana es mejor esperar, y si los que acompañan también esperan a que crezca mucho mejor, entonces el éxito estará asegurado.
Cualquier cosa nos parecerá un manjar, cuanto más esperemos y más apetito tengamos, más suculento estará.
Y ya después de esos importantes ingredientes, propiamente la receta: Unas patatas hervidas con una pizca de sal y un chorrito de aceite; si tenemos mucha hambre será excelente; si además hay un huevo y pan, se convertirá en una cena inolvidable que cumple todas las condiciones: apetitosa, fácil, asequible, que no enfadará a nadie, y que recogeremos en un santiamén.
Querida amiga, desde aquí la enhorabuena por tu original receta. Muchas gracias.
Queridos amigos ya sabéis, cuanto más hambre mejor y si además desde el medio día hasta la hora de cenar no hemos comido nada ni merendado, el éxito está garantizado.
A todos ¡Buen provecho¡