Abr 24 2008
Preciar
Me gusta preciar mis bienes y vender si puedo a la máxima tasación, en los negocios o en mi trabajo, y algo tan valioso tal vez escaso, como el amor, me cuesta darlo sin nada a cambio.
Abr 24 2008
Me gusta preciar mis bienes y vender si puedo a la máxima tasación, en los negocios o en mi trabajo, y algo tan valioso tal vez escaso, como el amor, me cuesta darlo sin nada a cambio.
Abr 24 2008
Ayer leí por casualidad en un almanaque una frase que bien merece compartir:
“No sea tu mano abierta para recibir y cerrada para dar”
Eclo 4.31
Abr 22 2008
Cabe que alguien cuando me lea por primera vez encuentre algo que le guste particularmente y se le quede desde entonces, y para siempre, un buen recuerdo de mi escritura y deseo de seguirla; pero cabe también lo contrario que la primera vez no le guste y se quede grabada una sensación negativa y no tenga gana de continuar leyendo; pero cabe también que cada cual en su caso rectifique a posteriori con nuevas lecturas, y pierda la ilusión o la encuentre. Todo ello me anima a seguir escribiendo lo que quiera, cuidándome eso sí, de hacerlo de manera sencilla y certera pensando en mis lectores, y a la vez con cierta complicación, como si escribiese sólo para mí.
Abr 22 2008
Son las ocho y cuarto de la mañana y el sol ya calienta. Mi quehacer hoy es resolver unos asuntos domésticos ( salir de compras, ultimar detalles en el restaurante para el banquete del Sábado, buscar un libro de Menarde Fraile en una librería cercana, ir a encargar unas alianzas de oro blanco para las bodas de plata que celebramos esta semana, recoger un traje nuevo que mi mujer estrenará ese día, y poco más como obligación particular de hoy. Después tendré que hacer, eso como siempre, unos viajes para llevar y recoger a mis hijos del colegio y del instituto, después ayudar en la cocina a preparar la comida y a poner la mesa, y cuando llegue la hora de la cena, colaborar un poco más. Tendré tiempo para escribir esta tarde, para pasar a limpio y reescribir unos textos que estos días atrás fui dejando manuscritos e inacabados, y posiblemente para empezar otros.
No tiene desperdicio el día, ni tiempos de aburrirme, si no al contrario, coger de la mano a mis hijos y besarles en alguno de esos momentos es un gozo y un aliciente en mi vida, ( adoro coger sus manos entre las mías y con los dedos acariciarlas ); preguntarle a mi mujer mirando sus azules ojos si se volvería a casar conmigo e intentar saber qué duda oyendo lo que responde, y preguntármelo yo, es otra de las intrigas; oírme y ver qué respondo ante la misma pregunta hecha a la inversa.
Dejando de lado el futuro, ambos nos concedemos la admiración de haber llegado hasta aquí, hasta cumplir mañana veinticinco años de casados, y habernos no sólo querido si no también soportado.
Desde luego que no es momento ni sitio de comentarios ni explicaciones que añadir, pero además, ahora hay algo más importante que hacer, ¡celebrarlo¡ , es un logro que bien merece símbolos, alianzas, banquete, flores, traje nuevo, cohetes, y fiesta en la que demostrar entre amigos, la satisfacción de con amor haberlo conseguido.
Tal vez después haya momento para replantear el futuro, pero ahora como digo, no hay más que disfrutar el logro.
Después, esta tarde como dije, podré escribir y si quiero apenarme un rato.
Abr 20 2008
Me hincho de gozo a bocados lo cojo con los dientes llenándome la boca hasta que apenas puedo cerrarla pero como es espumoso completamente lo trago como quiero sin molestia y sin atragantarme, hasta llenar mi estómago y mis intestinos que como es gaseoso y atómico
Me hincho de respirarlo por la nariz profundamente y por la boca me inflo a
Inspiro como quiero despacio y con insistencia hasta henchir de aire gozoso cada rincón de lo que queda de mis malsanos pulmones, y vuelvo a inspirar cuantas veces me place entrando escénico y radiante hasta lo más recóndito de mi caja torácica.
Siempre que quiero me doy un banquete de placer y gozo respirando sólo.
Abr 20 2008
En el plantado de tomateras hay una cuestión que no siempre se acierta a comprender porque es de una naturaleza filosófica, pocas veces manifestada a los hombres.
Primero se labra, después se mezcla el abono a la tierra, se riega, y se deja que la tierra absorba en la medida de lo posible durante unos días el agua y los nutrientes.
En el momento de plantar se cava un agujero de profundo un palmo y alrededor se hace con la azada un cerco adecuado para recibir y limitar el agua de riego que reciba. Después y durante meses limpiar la hierva inútil que crece alrededor. Y cada semana echarle pulverizado azufre por todos los tallos y las hojas para protegerla de gusanos, bichos, y maleza.
Una labor asidua de cuidado y mimo continuos ¿para qué?, ahí está el dilema como decía, en que muchas veces no sé exactamente para qué hago algo, en encontrar la razón concluyente por la que en esta ocasión he plantado tomateras.
Para ver un pequeño trozo de tierra colorido de rojo durante unos meses, para hacer conservas y llenar de alimento la despensa para una buena temporada, para no tener que ir a comprarlos al mercado y ahorrarme un dinero, o para estar seguro de comer ese alimento sano, madurado en su momento, y sin herbecidas de ningún tipo. Para distraerme puede ser una razón igual de válida “me gusta plantar y cuidar tomateras para distraerme”. Esas serían razones superficiales, suficientes a primera vista para zanjar la cuestión pero, en mi caso como decía al principio, hay una reflexión más allá de esa primera, de cuya conclusión necesaria, esencial y trascendente, debe salir el motivo y la razón verdadera por la que el corazón, la mente y la voluntad, se concatenaron en un determinado momento para ejercer su poderosa influencia llevándome como expliqué, a plantar para cosechar tomates.
Nada que fuese esencial se me dio como premisa inequívoca a la primera visión que tuve de ello, las grandes verdades que conozco se me fueron revelando proporcionalmente a mi edad a lo largo de la vida entera, por tanto es fácil entender que tampoco pueda conocer de inmediato la razón exacta por la que planto tomates.
Queridos amigos, la verdad, la realidad, la tenemos ahí delante anhelante de ser descubierta y re descubierta, expectante de ser nuevamente revelada para nuestro provecho. El aliciente por el que vivir y el acicate para continuar preguntándonos y respondiéndonos, una y mil veces si hace falta, los porqués de lo que somos y hacemos, porqué hacemos esto o aquello, ¿porqué y para qué, en mi caso, planto tomates?, y en base a nuestras propias conclusiones y contestaciones, en lo sucesivo, obrar en consecuencia.
No hay prisa, quedan meses en los que podré ir madurando y conformando la respuesta oportuna, quedan un tiempo suficiente antes de que el rojo destaque sobre el verde del huerto, sobre el blanco del banco de la cocina, sobre el incoloro del agua y el rosado de las manos cuando los lave, o sobre el negro de la sartén cuando los fría.
Antes de que sin lavar ni pelar los engulla a mordiscos, queda como digo un precioso tiempo de gustación conceptual y filosofal.
Abr 20 2008
Llevo unos días en los que no soy capaz de escribir nada con continuidad, como si estuviese descodificado. Ahora un misil con cabeza nuclear recién lanzando ascendiendo tras una espesa y blanca humareda, ahora un nuevo modelo de automóvil capaz de ascender las laderas escarpadas de una montaña, ahora un niña esperando de su madre la merienda, rebanada de pan con crema de cacao y avellanas, la más anunciada en la pantalla, ahora el tigre corriendo que persigue a la gacela hasta pronto caer presa de sus garras y sus fauces. Ahora una propuesta de viaje feliz al paraíso de las piscinas junto al mar, los cuidados céspedes junto a la exuberante selva, y las completas habitaciones bien acondicionadas cerca de las escasas y austeras cabañas de madera…todo financiado a diez meses.
No consigo, como decía, captar una línea argumental en lo que reflexiono o escribo y estoy empezando a pensar que detrás de estas continuas interferencias están mis queridas musas. A veces me hacen guiños, me insinúan que no hay nada que entender precisamente para que me de cuenta de que hay algo muy importante que debo saber.
¿Que hace el mundo de los humanos si no moverse en la misma incongruente dirección?
Es verdad que yo soy complicado pero, créanme, mis musas me superan. Pareciera que buscaban alguien así complicado pero no disoluto, difícil pero no arbitrario, desconcertado pero no irresponsable, receptor a pesar de desconexiones y desfases.
Me detengo algunas veces a escuchar, a intentar recibir lo que quieren que comprenda pero…no pillo onda.
El sol de pronto aparece iluminando el medio día, las nubes se han distraído un momento, empujándose unas a otras hasta que se han alejado cada grupo hacia un lado.
Las ondas magnéticas deberían ahora llegar sin aletargarse y recibirlas donde procediese.
Mis bienaventuradas musas descodificadoras que no sé qué me sugieren.